Cada primavera, los ánades reales anidan en patios, estacionamientos o medianas, a veces lejos de cualquier punto de agua. Cuando la camada sigue a su madre hacia el agua, las rejillas de alcantarilla son la trampa más mortífera del recorrido.
La buena noticia: la madre casi siempre se queda cerca, a veces durante horas. Mientras esté ahí, la reunificación es posible, y es con diferencia el mejor desenlace.
Qué hacer
- Localice a la madre y no la espante: sin ella, los patitos tendrán que criarse en un centro de recuperación.
- Cuente los patitos que ve u oye en la alcantarilla.
- Corte el tráfico alrededor de la rejilla si puede hacerlo con seguridad.
- Llame enseguida: cada hora cuenta, y el agua puede subir si llueve.
- Quédese en el lugar hasta que llegue el equipo para no perder de vista a la madre.
Qué evitar
- Levantar solo una rejilla de alcantarilla: suelen pesar más de treinta kilos y pueden aplastar una mano.
- Bajar a un sumidero: son espacios confinados, a veces sin oxígeno respirable.
- Espantar a la madre para despejar la zona.
- Llevarse los patitos pensando criarlos en casa: es ilegal y su supervivencia se desploma.
Cómo termina este tipo de intervención
Un equipo abre la rejilla con la herramienta adecuada, recoge los patitos con un salabre y los deja en una caja abierta a unos metros de la madre. En la gran mayoría de los casos, ella los llama y la familia se marcha junta hacia el agua. Es el tipo de llamada que acaba bien.
¿A quién llamo si unos patitos caen en una alcantarilla?
Llame sin esperar a un servicio de rescate animal equipado para abrir una rejilla y trabajar en espacios confinados. No levante la rejilla usted mismo y sobre todo no espante a la madre: mientras esté cerca, los patitos pueden devolvérsele y marcharse con ella.




